miércoles, 7 de diciembre de 2011

TANO ROMANO: Icono del heavy metal argentino


- ¿Cómo fueron tus comienzos y cuáles fueron tus influencias a nivel musical?
- Desde chico me gustaba la guitarra, era como uno de mis juguetes preferidos, pero sin darme cuenta que algún día sería músico. Terminé la escuela primaria y la clase de música era para ir a joder, no me importaba para nada. Creo que los profesores de música de las escuelas nunca se interesaron que los alumnos fueran músicos en un futuro, solamente enseñaban lo básico y preparaban a la división para cantar en algún acto. Por supuesto que a los que tenían mejor voz los trataban 10 puntos y a los que no tenían voz o, sea yo, entre ellos, nos metían bien atrás para que no se nos escuche para nada, jajajajaja. Cuando arranqué el colegio secundario ya me empezó a picar el querer ser músico, había un par de locos que escuchaban Kiss, Deep Purple, y a mi también me gustaban. Mis influencias fueron The Beatles, Creedence, Deep Purple. Había un vecino que vivía en frente de mi casa que tocaba esas canciones y yo iba a la casa a verlo tocar esos temas. Tenía una guitarra criolla y una eléctrica con su amplificador, todo nacional, en ese entonces no había equipos importados, y de mirar empecé a aprender. Un día lo llama la madre y me dice: “teneme la viola que me llaman”. Me quedé duro de la emoción por tener la guitarra en la mano, no me animé a tocar una cuerda por temor a que se enojase o pensase que soy un zarpado. Que se yo, soy una persona que fui educada de esta manera y una de las cosas más importantes que aprendí es respetar a la gente. Luego esa guitarra criolla que él tenía me la vendió y gracias a un tío mío pude tenerla y arrancar como músico para nunca más dejar de serlo. Luego este muchacho se fue a hacer la colimba y conocí a Willy Caballero en una fábrica donde entramos a laburar y empezamos a escuchar muchas bandas, entre ellas Black Sabbath, que fue la que me rompió la cabeza y más me influenció para inclinarme a hacer este estilo de música toda una vida.

- ¿Cómo cambió tu manera de componer desde Cerbero hasta hoy?
- Siempre tuve bien claro que lo que quería hacer era heavy metal. En la época de Cerbero hacíamos black metal porque sentíamos esa necesidad, pero musicalmente éramos una banda dura de metal. Lo que definía que era black metal eran las letras oscuras. Siempre me gustaron esos riffs agresivos pero en los solos me gustaban las melodías. Creo que mis gustos no cambiaron demasiado y tampoco las composiciones, pero la gente me hizo ver que mis riffs eran para poguear a full y mis melodías eran cantables. Eso me gustó mucho porque veía cómo la gente participaba en cada canción, en la época de Hermética me estoy refiriendo. Entonces comencé a componer también pensando en que no sólo me gusten a mí las canciones sino que la gente también pueda participar en vivo. Es como soñar lo que puede llegar a pasar cuando toquemos estos temas en un show, y la verdad es que tuve la suerte de cumplir muchos de estos sueños y es un placer único.

- ¿Con qué disco de Hermética te sentís más identificado?
- Con todos los discos, tanto de Hermética, Malón, Visceral y Razones Concientes. Cada disco tiene muchas canciones, y en cada canción pongo toda la pasión y el sentimiento.

- Después de los shows conmemorando tus 25 años en la música, tu carrera se ha consolidado definitivamente. ¿Qué significa ser un ícono para los amantes del metal argentino?
- Soy un laburante como cualquier persona. Elegí el camino de la música, es un camino difícil aunque no parezca. Hay que dejar muchas cosas de lado para ser músico, de esta forma que yo quise ser.
Creo que está bueno que se reconozca el esfuerzo y la perseverancia. Estoy orgulloso de poder decir “jamás dejé de hacer heavy metal”, todo lo hice con el corazón y con mucho esfuerzo. Nunca necesité hablar mal de nadie, apartarme de este estilo musical, ni cagar a nadie para lograr este respeto de la gente. Es por eso que puedo andar tranquilo por la calle, ir a cualquier show y seguramente donde me cruce con un metalero o cualquier persona, siempre existirá un respeto.
Creo que no es un mal ejemplo.

- ¿Cómo fue volver a juntarte con tus viejos compañeros de ruta de Malón?
Ya hacía 13 años que Malón no tocaba, al menos con esta formación. Pero siempre estaban presentes recuerdos, en conversaciones con amigos, o en los recitales siempre venían pibes a preguntar para cuándo vuelve Malón o Hermética. Eso hacía que uno tenga ganas de volver a vivir esos momentos nuevamente, pero faltaba alguien que se encargara de juntarnos, hasta que llegó Ariel Vigo de Volumen 4 con una muy buena propuesta que hizo que nos juntáramos. Ese momento fue mágico y muy emotivo. A todos se nos cruzaron muchas cosas vividas y a la vez en la charla se generaban nuevas sensaciones que hicieron que decidamos volver. Estamos muy contentos de volver con Malón y más aún por lo que generó esta vuelta en la gente. Todos sabemos que con tantas bandas extranjeras que vienen de afuera la cosa está muy difícil para las bandas nacionales. Pro a unes de la fecha, Malón ya agotó las entradas de un estadio para 7500 personas. Es la primera banda de metal argentino en lograr esto, estamos muy felices por este logro, porque va a ser muy bueno no sólo para Malón, sino para toda la movida metalera nacional.

- ¿Qué proyectos tenés a nivel musical más allá de esta reunión con Malón?
- Hay algo que dejamos bien en claro, que cada uno va a seguir con sus bandas. Mi idea es seguir tocando por el país, hay muchos lugares a los que todavía no fuimos a disfrutar de estas canciones con la gente. La idea con Malón es hacer shows grandes en ciudades que cuenten con los requisitos que la banda necesita para convocar la gente de ciudades y pueblos más chicos y nos concentremos todos en un mismo lugar. Y a esas ciudades y pueblos que con Malón no lleguemos, vamos a ir con nuestras bandas. Yo con Tano Romano, Claudio con O’Connor, Pato con Candente. También la idea es para este año que viene sacar un disco con nuevas composiciones como Tano Romano.

Les agradezco mucho por esta nota y les deseo que tengan muy felices fiestas y un excelente 2012.
Un fuerte abrazo.
“Tano Romano”

Por Valeria Vizioli
Foto: Andrés Violante

TACHAS Nº 34 ya está en las calles


Ya salió el nuevo número del fanzine conseguilo en los lugares de siempre...

sábado, 3 de diciembre de 2011

Expo de fotografía rockera de Andres Violante



"Cuando en 1984 comencé con todo este asunto, nunca pensé que llegaría tan lejos… por lo menos lejos en el tiempo. Ya sea por perseverante o por cabeza dura, aquí estoy, fotografiando la escena rockera pesada argentina sin interrupciones desde hace 27 años y preparando una nueva exposición de mis trabajos."

En esta oportunidad el evento se realizará en la casa de Luca Prodan (Alsina 451, a la vuelta de Plaza de Mayo), el miércoles 14 de diciembre a partir de las 19 hs. con etrada libre y gratuita.

Sólo por una noche se colgarán fotos de Sumo, Redondos, Ramones, Pantera, Metallica, Hermetica, Malón, Sepultura, X Japan, Megadeth, Judas Priest , Bad Religion, Hirax, Alice Cooper, entre tantos otros, y también se proyectarán mas de 1500 imágenes por pantalla.

Para que la noche sea completa, festejaremos el primer año de la revista “ EFECTO METAL” con la paticipación del talentoso vocalista Norberto Rodriguez (ex Walter Giardino Temple), quien presentará un show acústico imperdible.

Están todos invitados.


lunes, 14 de noviembre de 2011

BLACK SABBATH: Album y Gira en el 2012



Después de muchos tiras y aflojas, 33 años después, la formación original de Black Sabbath volverá en 2012 para ofrecernos material nuevo y una gira mundial. Se trata de uno de los mayores y más esperados regresos. La banda de Ozzy Osbourne vuelve a los escenarios para dejar claro quién fue uno de los pioneros del heavy metal.

El legendario grupo inglés escogió el pasado viernes (a las 11:11 del 11-11-11) el mítico local Whiskely a Go Go (lugar donde dieron su primer concierto en Estados Unidos, precisamente un 11 de noviembre de 1970), para anunciar en una rueda de prensa el regreso de todos los miembros originales: Ozzy Osbourne (cantante, 62 años), Tony Iommi (guitarrista, 63), Geezer Butler (bajista, 62) y Bill ward (batería, 63).

Junto a ellos estaba el reputado Rick Rubin, que será el encargado de producir el nuevo disco del que todavía se desconoce el nombre. Será el decimonoveno disco de estudio de una banda que ha tenido innumerables cambios en su formación, a excepción de Iommi. El último trabajo fue Forbidden (1995) y el cantante era Tony Martin, el último de una lista que completan Dio, el Deep Purple Ian Gillan, Glenn Hughes y Ray Guillen.

El maestro de ceremonias fue Henry Rollins (líder de Black Flag), que preguntó a la banda: "¿Por qué ahora?", a lo que contestó Ozzy: "Es el momento justo", y prosiguió Iommi: "Es ahora o nunca. Nos llevamos muy bien y está siendo muy fácil". Ambos explicaron el por qué de Rick Rubin a la producción: "Nos llamaba por teléfono cada cinco minutos", bromeaba el guitarrista, a lo que Ozzy añadió: "Conozco a Rubin desde hace muchos años y sé que le apetecía mucho trabajar con nosotros". En cuanto al nuevo material, Butler dio alguna pista: "Es una vuelta al antiguo sonido y estilo de la banda".

Habrá que esperar por tanto a conocer las nuevas canciones de esta legendaria banda, que volverá a los escenarios en 2012 para una gira mundial donde, de momento, sólo se conoce que serán cabezas de cartel en el Download Festival que tendrá lugar en Inglaterra en el mes de junio. Así pues, confirmada la que será una de las noticias de 2012: la vuelta de Black Sabbath.

martes, 11 de octubre de 2011

HIRAX: “El thrash metal tiene un largo camino por delante”


Charlamos con Katon W. de Pena, cantante de HIRAX, luego del espectacular show que realizaron en El Teatro.

- Esta es su primer visita a la Argentina, ¿qué podés decirnos sobre el público metalero que los ha visto tocar?

- Katon:
En realidad, Hirax tocó en Argentina dos veces, una en el 2009 y otra en el 2011, y cada uno de esos shows fue impresionante. Nuestros fans en Argentina son leales y siempre nos han demostrado su apoyo. De hecho, volveremos a tocar allí en el 2012, justo para cuando salga el nuevo álbum. ¡Estamos esperando ese momento!

- ¿Has tenido la oportunidad de escuchar alguna banda argentina? De ser así, ¿qué opinion te merece el metal argento?
- K:
Tengo mucho respeto por el metal argento. Algunas de mis bandas favoritas son: Riff, V8, Malón, y Hermética. Disfruto mucho de su música. ¡Les tengo mucho respeto!

- Mucha gente va a un recital de heavy metal y suele pelearse con el resto de los fans. ¿Por qué creés que actúan así en este tipo de eventos?
- K:
No puedo decir nada de la gente que va a los recitales para causar problemas. Nosotros casi nunca hemos tenido peleas en nuestros shows porque todos saben que eso no nos gusta y no lo aceptamos. No hay necesidad de comportarse de esa manera. ¡Nuestros shows son para unir a la gente!

- ¿Por qué escriben algunas de sus canciones en castellano? No es algo muy común en las bandas cuyo idioma natal es otro…
- K:
Escribimos en español porque amamos el idioma, me encanta cómo suena y es un tributo a todos nuestros fans de habla hispana alrededor del mundo.

- ¿Creés que el thrash metal alcanzó su límite o sus oyentes pueden esperar algo más?
- K:
¡El thrash metal tiene un largo camino por delante! Lo mejor aún está por venir. ¡Prepárense para escuchar metal de primera!

- ¿Cuándo van a tocar en el Superbowl o en el Wrestlemania? ¿Les gustaría tocar en alguno de esos eventos?
- K:
Nos preocuparemos de eso cuando suceda. Por ahora estamos muy contentos de tocar para nuestra audiencia y nuestros fans. Nuestras legiones siguen creciendo y cada día Hirax gana más y más adeptos en cada rincón del planeta.

- El cuero y las tachas solían ser una marca registrada para los amantes del heavy metal. ¿Por qué creés que esta tendencia ha cambiado últimamente?
- K:
No, yo no diría que cambió. Nosotros vemos más y más cada vez que tocamos. Muchos de nuestros fans todavía usan su uniforme de jeans, cuero y tachas. ¡Los headbangers orgullosos todavía existen!

- ¿Algún mensaje que quieras dejarle a tus fans argentinos?
- K:
A todos nuestros fans en Argentina Hirax les agradece su enorme apoyo. Volveremos a visitarlos en el 2012. ¡Esperen el nuevo álbum de la banda que saldrá el año que viene, las nuevas canciones les volarán las cabezas!
MUCHAS GRACIAS!!! HASTA PRONTO!!!

Por Martín Acha y Valeria Vizioli

TACHAS Nº 33 ya está en las calles


Ya salió el nuevo número del fanzine conseguilo en los lugares de siempre...

WHITESNAKE & JUDAS PRIEST: Un festival impresionante!!!


ESTADIO RACING CLUB - Avellaneda, Argentina
18 de septiembre de 2011

Pintaba ser una linda tarde en el Sur, aunque el clima no fue de lo más ameno. Ya desde temprano se fue congregando gente en las cercanías del estadio de Racing para empezar a disfrutar de las bandas que iban a telonear a Whitesnake y Judas Priest. A las 5 y media más o menos, subió Lovorne al escenario, banda liderada por Luciano Napolitano, sin que haga falta decir que es el hijo de nuestro querido Carpo. Ya desde su voz podemos encontrar en él la esencia del rock en sus venas. Un sonido muy bueno el de la banda, ciertamente.

Tocaron alrededor de 12 temas de sus tres discos en una excelente presentación, con temas como “La Llamada”, “Desnuda”, “Sexo, Fierros y Rock And Roll” o “Qué pasa por mi cabeza”. Sin dudas, ver la viola que usaba Pappo fue el toque emotivo de la tarde.

Pasadas las 6 subió Tren Loco, quienes dieron un show de poco más de una hora, desplegando su sonido potente y compacto, con la inconfundible voz de Carlos Cabral, que en los registros en vivo es impresionante. Dentro del set list sonaron “Venas de Acero”, “Antihéroes”, “Yugular Center”, “Hoy”, “Patrulla Bonaerense”, “Barrio Bajo”, “Fuera de la Ley”, y cerraron con “Tempestades”. No hubo practicamente un tema sin un pogo. Demoledor.

...Y si. Como dice un amigo, los años no viene solos. Ya desde aquella noche del 12 de diciembre de 1997 en el estadio de Ferro, supimos que el caudal de voz llamado David Coverdale, que deslumbró en registros que van desde California Jam, pasando por Live in the Heart of the City y que terminó desmoronando a un Maracaná entero en aquel sorprendente show en el Rock in Rio de 1985, ya no era el mismo. Pero, si nos quedamos tan solo con eso, es posible que nos perdamos de algo grande.

Porque, más allá del paso del tiempo, Coverdale sigue siendo uno de los mejores exponentes de la escena del hard rock, y nos permitió -a todos los que allá lejos y hace tiempo fuimos picados por la Serpiente Blanca- darnos el lujo de vivir un emocionante show. Sabido es que hay cosas de las que no se vuelve. Whitesnake es una de ellas.

Personalmente, los nervios de la previa se acrecentaron llegado el momento de la recta final de la espera -mientras los plomos iban desplegando el telón de fondo con el logo de la banda y armando los instrumentos- más que nada, porque sobrevolaba la duda de cómo iba a estar aquella garganta. Y debo decir que al margen de algunos altibajos, David no defraudó.

Porque compartió con nosotros su vitalidad, su potencia, su carisma, su emoción transmitida en cada susurro, en gesto intenso al momento hacernos saber que todavía es el dueño de esa voz que trajo al mundo discos imprescindibles para quienes gustan disfrutar de la excelencia musical y de un cantante de aquellos.

Con mucha puntualidad, se escucharon los acordes de “My Generation” de The Who, encadenados con las primeras notas de “Beast years” del disco Good To Be Bad, que los convocaba esa noche, donde Corvedale y sus secuaces, Doug Aldrich y Reab Beach en guitarras, Michael Devin en bajo, y la batería de Brian Tichy, comenzaron a ofrecer aquello que mejor saben hacer: rockear a más no poder y lograr que todos los presentes en el Cilindro de Avellaneda, hagamos un viaje en el tiempo hacia la épocas más gloriosas de Whitesnake, intercalados con la sobriedad del nuevo álbum, que no tiene nada que envidiarle a los temas clásicos de la banda.

“Give Me All Your Love” nos transportó a muchos a la adolescencia que quedó atrás, saltando a la par de ese estribillo festivo que bajó los decibeles con “Love Ain´t no Stranger”, y el lento eterno, “Is This Love”. Con los cortes del nuevo álbum, “Steal Your Heart Away”, “Forevermore” y “Love Will Set You Free” se demostró una vez más el ojo de Coverdale para elegir a los músicos que lo acompañan.

Doug Aldrich y Reab Beach son dos bestias de la guitarra eléctrica, que vienen de una camada de bandas, como Winger, Dokken en House of Lord, Hurricane y Dio, que nos hicieron presenciar un excelente duelo de guitarras. Otro tanto nos dio el batero, con su clínica de cómo tocar con las manos desnudas y el revoleo de los palillos por el aire. Y ¿que decir de Michael Devin que no se haya podido apreciar en escena? Otra muestra de la excelencia de la banda que estaba a la vista.
“Fool For Your Loving”, “Here I Go Again” y “Still of the Night” mostraron a un Coverdale con la voz mucho más rasposa y agresiva, al que le quedan mejor los temas nuevos, que los de antes y que, al margen de algunas imperfecciones en su registro, no deja de conmover. Si a eso le sumamos las arrugas que marcan la cara de este señor maduro, que conserva la actitud característica que lo hizo famoso, micrófono con pie en mano, balanceándose como dueño indiscutido de la sensualidad en el hard rock, valió la pena estar ahí.

Para el final, que no merecía llegar nunca, por la lista de temas que se anhelaban oir, vino el viaje en el tiempo, más emotivo e imprescindible: ese vaiven entre “Soldier of Fortune” a capella, “Burn” y una pizca de “Stormbringer”. Ya con el audio del clásico “We Wish You Well” sonando de fondo, la banda terminó por cerrar a puro recuerdo y realidad, esta primer parte del festival.
Mientras desarmaban el escenario de la serpiente, comenzaba la espera ansiosa del show de Judas Priest. Así, sin mucho preámbulo ni más que decir. Saber que estaba por subir a escena la banda del pelado Halford ya pagaba todas las fantasías habidas, y por haber. Y más aún con la idea de que sería el último show de Judas para nosotros. Había que disfrutarlo a pleno.

Con mucha puntualidad, a las 21 hs. se iluminó el escenario para correrse el telón y dejarnos ver una escenografía, réplica de una fundidora, con enormes recipientes de fundición a cada lado y cadenas que salían de cada una de ellas, con el logo de la “Epitaph World Tour”, junto a la banda a pleno, con los primeros acordes de “Rapid Fire” extraído de “British Steel”, como puntapié inicial para que a lo largo de la noche se sucedieran temas sacados de casi todos los discos de Judas. Puedo adelantar que el show fue algo así como una autobiografía de la banda, porque sonaron clásicos de todos los discos que esperábamos escuchar.

¿Qué decir de la banda en sí misma? Un tanque de guerra armado para hacer rodar, no algunas, sino todas las cabezas ahí presentes. Entre la potencia de cada uno de los músicos al mando de su instrumento, el escenario ambientado al fondo con imágenes de las tapas de los discos de cada tema que se escuchaba, lásers multicolor que irradiadiaban hacia todo el estadio, humo, explosiones y llamaradas que salían de los laterales del escenario, en los momentos indicados, Halford haciendo un cambio de atuendo para cada interpretación y un sonido demoledor, me permiten afirmar que el Painkiller estuvo allí esa noche.

“Metal Gods”, siguió en el set list para comenzar a generar el feedback entre la gente y la banda, que durante dos horas nos deleitó con piezas de colección como “Heading out to the Highway”, “Victim of Changes”, “Starbreaker”, “Beyond the Realms of Death” y “Never Satisfied”.

La ausencia de K.K. Downing reemplazada por Richie Faulkner, le dió un aire fresco al sonido Judas, digno de destacar. Pero no se dejó de extrañar aquella dupla que con Glen Tipton nos hizo disfrutar con sus solos a lo largo de toda la trayectoria de esta leyenda del metal. De todas maneras, este joven guitarrista, no sólo se puso en las botas de su antecesor, sino que además demostró sus propios aportes musicales, estar a la altura de Tipton y haber sido una acertada elección. Halford desplegó su talento y capacidad vocal hasta límites inimaginables, la base rítmica integrada por Scott Travis y Ian Hill, potente y precisa, gracias a ese gigante que desde el fondo del escenario hace de la batería una aplanadora imparable como sustento inquebrantable de cada tema de la banda.

La década del 80 fue representada por temas como “Breaking the Law”, “Electric Eye”, “The Sentinel” y “Turbolover” donde el espíritu festivo ya estaba en su apogeo para luego darle lugar a un tremendo “Nightcrawler” donde además de destrozar el estadio con sus alaridos, el pelado se mostró más entero que nunca.

“Prophecy” y “Judas Rising”, y una hermosa versión conmovedora del clásico de Joan Baez “Diamonds and rust”, fueron la antesala para “Blood Red Skies”, “The Green Manalishi”, y “Breaking The Law” cantada por todo el estadio para beneplácito de Halford que se guardó su garganta para lo que se venía, mientras veía feliz como su tropa devota cantaba en su lugar. Y lo bien que hizo en preservarse.

Es que faltaba una de las partes más esperadas de la noche: el “Painkiller”, que ya es un himno irremplazable, cantado con la excelencia a la que nos tiene acostumbrados este hombre, Racing se vino abajo, y no tenía manera de recuperarse porque le siguieron reliquias como “The Hellion”, “Electrice Eye”, “Hell Bent For Leather”, con un Halford en su mejor expresión (ya para ese entonces montado en su Harley Davidson). Y si no alcanzaba con todo lo ya vivido, “You’ve Got Another Thing Coming” y “Living After Midnight” nos dieron un cierre de lujo para una noche donde tuvimos la dicha de revivir los mejores momentos de la carrera de estos dioses del metal que nos quitaron el aliento, pero a cambio nos dejaron con una sonrisa dibujada y a algunos, hasta hoy, creo que les dura. Si esto fue una despedida, estuvo a la altura de las circunstancias. Sinó (ojalá que así sea) podamos volver a vivir una noche como esta.

Por Mariana Weingast