miércoles, 2 de octubre de 2013

ALICE IN CHAINS Y SU ANSIADO DEBUT EN LA CIUDAD DE BUENOS AIRES – Luna Park 28.09.13


Eran alrededor de las 20:45 cuando nos disponíamos a entrar al Estadio. Había mucha, muchísima gente todavía en las inmediaciones del Luna Park, pero a esa altura de la noche el grueso de los fans ya estaba adentro.

El debut de Alice in Chains en la Argentina no era un hecho menor si tenemos en cuenta que la banda ya lleva más de 20 años de historia y tiene editada una vasta discografía, suficiente para deleitar con cada uno de sus trabajos a todos sus seguidores.

A las 21, tal como estaba anunciado, el cuarteto comandado por Jerry Cantrell arremetió con los primeros acordes de “Them Bones” y un recinto entero pareció venirse abajo ante tal esperado momento. Acto seguido, fuimos deslumbrados con “Dam That River”, para ir palpitando lo que sería el resto del show. Este comienzo con los dos primeros temas de Dirt (1992), su segundo álbum de estudio, encendió a la audiencia por completo.

El cantante William Duvall, quien reemplaza al entrañable Layne Staley desde 2005, pudo conquistar al público tanto por su agudeza vocal como por su carisma. Uno de los comentarios de la noche giró alrededor de su gran parecido físico a Lenny Kravitz, pero sin dudas el aspecto que más nos llamó la atención fue la increíble similitud entre su voz y la de su antecesor. Era cuestión de cerrar los ojos unos instantes para imaginarse a Staley cantando entre nosotros, y esto es algo que no muchos pueden lograr.

“Hollow”, de su más reciente trabajo The Devil Put Dinosaurs Here (2013) y “Check my Brain”, de su placa anterior Black Gives Way To Blue (2009), fueron las elegidas para continuar con el setlist. Cuatro temas fueron suficientes para poder apreciar la ajustada performance de los músicos, quienes ejecutaron un tema tras otro con la mayor soltura y destreza que podamos imaginar.

Cambio de guitarras mediante, pudimos disfrutar de Cantrell en las voces y de Duvall acompañándolo en la segunda viola, con una sólida base de batería y bajo a cargo de Sean Kinney y Mike Inez, respectivamente. En este punto cabe aclarar que Inez ingresó a Alice in Chains como consecuencia del fallecimiento de Mike Starr.

El show continuó de la mano de “Again”, “Man in the Box”, “Got Me Wrong”, “Phantom Limb” y “Stone”, alternando entre clásicos y aquellos de su última producción discográfica. Pero sin lugar a dudas, uno de los momentos más álgidos de la noche estuvo a cargo de “No Excuses”, tema cantado, coreado y festejado por todos, y con el que incluso más de un mortal dejó caer una lágrima.

Alice in Chains tocó las últimas cuatro piezas antes de los bises: “It Ain’t Like That”, “Nutshell”, “God Am” y “Junkhead”. Se ausentaron del escenario por unos minutos para dar un cierre a todo trapo con “Down in a Hole”, “Would” y “Rooster”, el mejor final que podíamos esperar.

Pero a pesar de esa catarata de temas, nos quedamos con ganas de más. Fue un recital, a mi criterio, un tanto corto, de apenas una hora y media, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera vez que la banda nos visita. Hubiese estado interesante escuchar en vivo tantos otros clásicos como “Love, Hate, Love”, “Put You Down”, “Bleed the Freak”, “Hate to Feel”, “Angry Chair” o “Heaven Beside You”, por mencionar algunos.

Igualmente no hubo demasiado lugar para los reclamos. Las quejas quedaron matizadas ante una velada de primer nivel. El paso de Alice in Chains por Buenos Aires fue tal como lo imaginamos: una máquina de energía y potencia que nos dejó boquiabiertos de principio a fin. Ahora sólo nos queda esperar que vuelvan pronto, tal como Cantrell prometió.

Por Valeria Vizioli

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